¿Tomas café por las mañanas? No tires los posos: son un abono natural y gratis al que tus plantas le sacan mucho partido. Te contamos cómo aprovecharlos bien y, sobre todo, cómo no pasarte.
Por qué les sientan tan bien
Los posos aportan sobre todo nitrógeno, y algo de fósforo, potasio, calcio y magnesio. Además dejan la tierra más suelta y esponjosa gracias a la materia orgánica.
Les van especialmente bien a las plantas de tierra ácida: hortensias, azaleas, camelias, rosales, fresas o arándanos.
Cómo usarlos
Sécalos antes de usarlos: déjalos un día extendidos en un plato para que no críen moho.
En la tierra: una capa fina alrededor de la planta, mezclada con los primeros centímetros del sustrato. Con poca cantidad basta.
En el compost: si tienes, échalos; aceleran la descomposición y enriquecen el mantillo.
Abono líquido: un par de cucharadas en un litro de agua, dejar reposar uno o dos días, colar y regar.
Extra: espolvoreados por encima ayudan a ahuyentar babosas y hormigas.
Ojo: usa siempre poca cantidad y bien secos. En exceso apelmazan la tierra y la vuelven demasiado ácida, así que evita abusar en plantas que prefieren suelos más alcalinos.
¿No sabes si a tus plantas les conviene o cuánto echar? Pásate por Viver Jardín, en Sariegos (León), y te asesoramos. Tenemos el abono ideal para cada tipo de planta.