No tires las cáscaras de huevo: bien aprovechadas son una fuente de calcio para tus plantas y, de paso, una barrera estupenda contra caracoles y babosas. Te contamos cómo usarlas sin complicarte.
Qué aportan
Están hechas casi por completo de calcio (carbonato cálcico), con algo de magnesio, fósforo y potasio. El calcio ayuda a formar tejidos fuertes y previene problemas como la podredumbre apical del tomate.
Cómo usarlas
En polvo: lávalas, sécalas y tritúralas fino. Una o dos cucharaditas alrededor de la planta, mezcladas con la primera capa de tierra.
Barrera antibabosas: para esto van mejor en trozos grandes e irregulares, esparcidos alrededor de la planta.
Al compost: enriquecen el mantillo poco a poco.
Infusión rápida: hierve las cáscaras de 3 huevos en 1,5 L de agua 5 minutos, deja enfriar, cuela y riega.
Ojo: el calcio se libera despacio, no esperes un efecto inmediato. Y tritúralas bien: una cáscara entera tarda muchísimo en aportar algo.
¿Te surge alguna duda con tus plantas? Pásate por Viver Jardín, en Sariegos (León), y te echamos una mano. Estaremos encantados de ayudarte.